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domingo, 12 de diciembre de 2010
martes, 8 de junio de 2010
Una fibra delicada: mi ideal de permanencia

Si una estrategia ha sido implantada, los usos tácticos de las situaciones crean la posibilidad de hacerle resistencia. Claro que tales usos son esquivos y dependen necesariamente de la forma en que uno concibe las relaciones de poder. De esta manera, resulta algo clásica y anticuada la imagen del personaje que con sólo apoyar su cetro en el suelo genera un orden o un caos.
Inmersos muchas veces en esta visión, hacemos la entrega, bastante decorativa por cierto, de tal cetro. Pero hay otras ocasiones donde "el personaje" se crea un cetro imaginario y, para este caso, sólo logra que brote de él, sin mayores preámbulos, una marea desorganizada, destructiva, disociadora y, sobre todo, patéticamente bulliciosa.
No obstante, esto no ha implicado el fin del mundo, pues extrañamente parece que la poco fundamentada fórmula: caos+caos=orden cobra sentido en algunas ocasiones.
No, hay algo que no se hace entender en todo esto... sin duda, aquel "algunas ocasiones" no abarca 15 años... La tesis de algunos "estudiosos" del tema, se centra en que precisamente las caóticas acciones del personaje llegan a ser contrarrestadas por las tácticas implementadas creativamente en los espacios de acción. El problema, tristemente, es que los estudiosos han dejado de ser financiados y muchos han decidido abandonar estas investigaciones tan insoportables...
Quisiera que la risa surgiera sin mayor esfuerzo después de escribir estas consoladoras palabras, pero la comedia ha decidido abofetearme por estos días. Por otra parte, considero que las clases en las que tanto he hablado a mis estudiantes de la relación imagen-filosofía dejan un sesgo considerable y... preocupante, pues el cetro y su fuerza caótica son el mejor recurso para expresar la fragmentación de mi estado de ánimo. El espacio de los 48 lo mostró y las palabras del querido sujeto prepotente conforman un eco desesperante que intenta recordarme que mi ideal de permanencia es bullshit.
He entonces de maldecir aquella sed de reconocimiento que gestó este ideal y que lo trasformó en mi obsesión por 3 años. Ahora todo esto ha devenido en un extremo cansancio y en una fragmentada voluntad.
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