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lunes, 4 de junio de 2012

Días que perdí...

Empezaban muy temprano cuando la luz se filtraba por la vieja ventana. Cada noche quería que la luz natural me despertara, me sentía extrañamente complacido. Pocas clases, ninguna temprano pero madrugaba por gusto... Quizá queriendo recordar otras mañanas... Quizá simplemente deseando volver a ser su aliado pues la soledad de las tempranas horas siempre fue un rasgo de mi infancia. Amaba madrugar y estar solo.

Después del baño, de vestirme, de comer lo de siempre caminaba ligeramente por el camino poco práctico que desde hace mucho elegí para llegar a la universidad. Y llegaba a la plazoleta a tomar café... Un expresso con poca azúcar... Me llené de mitades de paqueticos de azúcar, de regueros en los bolsillos. Pedía el café y en este mismo lugar desde el que escribo, intentaba tomarlo pero me detenía un instante para apreciar el aroma... Era mi ritual, mi comienzo, mi demarcada felicidad. Adoraba la tranquilidad de la plazoleta en aquellos días, apreciaba que las personas fueran pocas...

Sí, perdí aquellos días...

domingo, 20 de mayo de 2012

Florence + The Machine - Never Let Me Go



Aparecen  los trozos de vida dispersados en la sombra de mi cabeza. Visito "lugares comunes", recorro la vida de todos, el mundo que se vive en segundos. Mi deseo es infinito y  es así como siento nostalgia de mis primeras experiencias. No revivo días de plenitud, solo veo mi tiempo detenido y yo recordando... construyendo la imagen mental del cúmulo de mis aspiraciones. Sin embargo, puedo contemplar la posibilidad de que no este detenido si no que me muevo tan rápido que no me percato.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Juegos Miméticos!

Hace algún tiempo tomé el Efecto Matrioshka (veáse entrada antigua) como una metáfora para nombrar el hecho de interiorizar las experiencias con los otros. Uno viene siendo como una muñeca rusa, compuesto por muchos Otros que determinan la experiencia pero que también pueden llevar a consolidar una consciencia de sí. Dentro de la muñeca expuesta en el mundo hay muchas otras, de esta manera funciona como un contenedor de experiencias que se actualizan en el día a día. En consecuencia, nunca resulta ser una imagen definitiva, siempre se supone la capacidad metamórfica del sujeto que vive su mundo, la última muñeca, la última capa que recubre una existencia concreta, siempre será provisional.  No obstante,  hay un riesgo en la actualización constante a la que se está obligado: las capas internas pueden ejercer cierta hegemonía para sobreponerse sobre las demás y eso está determinado necesariamente por el estado de la capa exterior... integrada (un todo con sus partes definidas) o fluctuante (expuesta a la contingencia y aterrada por la multiplicidad de sentidos). Así, puedo explicar cómo una de mis partes internas, un Otro paradigmático, se superpuso por mucho tiempo y determinó sentidos que hoy componen una imagen patológica contenida.  Sin embargo, no daré vueltas sobre la historia del paradigma, sino que me he interesado por una imagen compleja que hallé revisando mis experiencias: la habilidad mimética; la cual vendría siendo el principio de acción del efecto Matroishka.

La capacidad de imitar es condición de cualquier proyecto de humanidad. En primera instancia, podemos pensarnos humanos en la medida que otros humanos se muestran humanos (últimamente simpatizo con la frase: "el hombre no es por naturaleza lo que debe ser") y también en tanto podemos imitar esos modelos de humanidad. Entonces terminamos siendo un Otro pero no lo somos exclusivamente, puesto que nuestra formación supone el encuentro con muchos modelos. Esta disposición mimética está atravesada por un deseo, esto es, un deseo de ser otro y la sola existencia de una consciencia del otro. La curioso de mi experiencia fue interiorizar rasgos de otro para presentarlos a un tercero, fue una fragmentación total. Los presenté sin mayor decoro, expuse mis capas o, más bien, mi capa paradigmática, expusó mis otras capas para hacerse atractiva. Sí, dentro de mi modo de relación con las demás personas siempre estuvo el pensamiento consciente de los rasgos que serían agradables para el paradigma, y así hubo un esfuerzo por copiarlos y hacerlos expresión de un cambio... (Hey! He cambiado...No soy el mismo de hace un año...)

En definitiva, diría: siendo otro desée ser momentáneamente otros para agradar más a un otro. Craso error, porque la apropiación que hice del mundo, basándome en los otros, estuvo mediada por una intención que obligaba a un olvido de mí mismo. Lo que creía haber ganado al estar con otras personas, no fue encaminado a la identificación de mí mismo, sino al proyecto futuro de reencuentro con el tan nombrado paradigma. De esta manera, entradas como:  La Promesa Enfrascada, Acero, Frente al Paradigma Fundante son la concreción de ese proyecto. 

Lo anterior, no evidencia el abandono de la creación de un sello del pasado. Los símbolos me son necesarios y estoy obligado a generar memoria de lo acontecido. Lo bueno de todo esto es que actualmente estoy más relajado, ya que cada vez que leo mis días, sé que tomé una decisión conveniente y no fue un acto egoísta... Quiero entonces intentar hablar y escribir menos sobre el paradigma, porque entre la capa paradigmática y el presente yace detenida la imagen del exceso, la destrucción de sí y la desesperación (toda la inestabilidad psiquica)

Hoy... intento cubrir esta capa con impulsos reparadores, ya sabemos que cubrir es interiorizar, nunca será negar, y en este trabajo funciona tan bien la palabra: autodeterminarse...




miércoles, 13 de octubre de 2010

La promesa enfrascada!

Y qué pasaría si abro el frasco? Podrían escapar las ideas originales y, mezcladas con el modo actual, generarían otro cambio. Eso asusta en gran medida porque tanto cambio puede ocasionar una pérdida o, quizá, una disolución de lo que a manera de retazos viene siendo uno.

La sincronicidad forzada de mi mundo me divierte, ya que el encuentro con el objeto fundamental, con el símbolo de aquella promesa, activa y desactiva sensaciones. Yo las refuerzo, las tomó en mi mano y las agito y espero que hagan lo que se les venga en gana: circulen, aléjense, motiven, engañen pero permanezcan...

Cuando aquel objeto desaparezca de nuevo, volverá mi tranquilidad, pero aceptó que por el momento no la deseo. ¿La promesa importa?  si tuviera la respuesta no escribiría, pero digamos simplemente que ella vale la extensión que haré... 

A light Grenade:  Love Hurts...but sometimes it's a good hurt and It feels like I'm alive...

domingo, 10 de octubre de 2010

Malditas Metáforas!

Me mantuve de metáfora en metáfora, escondiendo la verdad y las experiencias en signos con significados espléndidos, pero llegó el día en que una simple y real palabra causa un efecto desestabilizador. Ahí estaba el instante que respondía a mis reclamos y allí se habló de paradigmas, de búsquedas, de un vacío. Sí, esta fue la grandiosa palabra que activó de nuevo algo.

Debo enfrentar mi paradigma, debo mirarlo para superarlo porque es una necesidad. Crearé otro sin pensarlo, sin esperarlo, es más dejaré que se cree y sólo prestaré atención cuando pueda llamársele paradigma. Lo otro sólo será parte del camino rojo... me gusta esto, los dos nuevos colores, bastante habituales, encontrados en cada esquina...

Blanca será la reserva, el recubrimiento de eso que sabes que te particulariza y rojo es el color que como camaleón temporal he decidido elegir. 

Pero no perdamos la costumbre: yo tengo una consciencia humanizada, un elogio y un espejo de colores, una pista de aterrizaje gris y una de despegue roja y negra. Y que bien que las tengo... Extendamos esto, hasta que otra palabra real me diga como actuar!

miércoles, 9 de junio de 2010

Las Aspiraciones de Helena

¿Es posible que la vida de alguien se proyecte en la de otra persona como una manera de eternizarse? Causa escozor intentar dar respuesta a esta pregunta, que, al menos para mi, resulta algo macabra. Pero tratando de aislar el carácter insoportable de la idea de eternidad, logro identificar una línea problemática que atraviesa mi condición, mi actualidad. Una línea que se ha manifestado resonantemente en los momentos en que la locura pudo ser desatada, instantes que simbólicamente crearon un nuevo orden y determinaron nuevas formas de relación con las cosas, con las personas.

Recuerdos de este tipo conservan un mismo formato y hasta el día presente la única forma encontrada para explicitarlos es el uso del término vibración. Sí , es una vibración que se extingue con una inquietante parálisis.
A veces pienso que fue sólo la fuerte impresión que causan los efectos de espejo, pero no debe entenderse como el ejercicio de verse a sí mismo, sino como el reconocimiento de alguien más es uno... Bah... No quiero que esto se entienda como la experiencia mística indescriptible o  la posesión corporal escalofriante, la verdad no intento hacer referencia a encuentros suprasensibles... Solo que recuerdo esos instantes y la recuerdo...

Un vasto espacio infantil que ahora es un reducido espacio de un cuasi-adulto (me asusta decir eso). Un espacio fundacional que ha devenido en un espacio vital, pero que en ese devenir encontró un instante extraño y amargo: luz tenue, madera, color café, caprichos materializados... cada objeto creaba un lazo asfixiante y su destrucción generaba un trauma que recordaba un tiempo mejor que parecía peor... 

Ahora sólo temo estar desdibujado porque después de reconocer esta situación me siento reacio a sus aspiraciones y si  logré respirar e iluminar aquel espacio, era para que ella me mirara y se proyectará, sin aniquilarme sólo queriendo que su existencia tuviese calma.