martes, 14 de junio de 2011

"Intentar ser diferente, siguiendo sus pasos" Mi consigna...

Clase de seis de la mañana, acordada a las seis y media para llegar puntual, pero nunca lo hacía... cuando entraba al salón (un salón muy diferente) me esperaba un cordial saludo y un comentario irónico sobre mi tardanza. Sin embargo, su ironía tenía una particularidad: invitaba a disponerse, a escuchar y a hablar.  No hubo un solo día en el que el sueño me impidiera estar atento en clase, había algo tan diferente, a veces pienso que esto obedecía a un acuerdo implicito que tuvo lugar no sé cómo, de la misma manera que leer se había vuelto necesario y que faltar a clase causaba verguenza.

No escuché muchos nombres de autoridades, pero los que aparecieron son recordados con un efecto de eco particular. Mmmm... pero habían cuentos infantiles sobre vampiros que iban a la escuela, comentarios sobre fútbol, el recurrente chiste sobre el establecimiento de un "marco" conceptual, que no era "Marco", un compañero. Además, en una clase tan temprano había que desayunar, por eso las galletas y el café nunca faltaron, y llegaban justo cuando estabamos haciendo un trabajo grupal, ella afirmaba que nos iba atender y se disponía a recorrer el salón con una bandeja llena de vasos de café con pitillos y paqueticos de ázucar. Hilda se convirtió en mesera... y luego entendería que se iba a convertir en otras cosas.

Un día, Hilda no llegó pero la clase tuvo lugar cuando su esposo (ahora lo sé, antes no tenía idea) se presentó y nos invitó a tener el encuentro con él. Él es una autoridad. 

El último día, Hilda no quiso adoptar el papel de mesera que le agradaba temporalmente tener, ella quería compartir la mesa con nosotros. De esta manera, un señor que parecía mesero se dispuso y a manera de buffet comenzó a organizar el lugar, para ofrecernos un desayuno. Todos, siendo muy pocos, nos miramos y quedamos atonitos ante el desfile de alimentos preparados y servidos con tal respeto que era imposible no tratar de rechazar esa formalidad. Todos comimos...

Ciertamente no relato que fue lo que se discutió en torno a las Estrategias Cognitivas (el tema del curso), pero no lo hago porque no tenga qué decir sino porque esta vez  leí a alguien muy diferente, cuyas ideas no repitiría buscando el reconocimiento de lo que sé. Esta vez "saber" estaba en un segundo plano y "ser" se posicionaba en los modos de estar de Hilda. Hilda nos permitió leerla, no sé si esa era su intención, creo que no. Ella sólo coloco su experiencia en un espacio y dejo que nosotros lo recorrieramos. Siempre quise algo así, lo encontré casi al final de mis estudios de pregrado, pero voy entendiendo que la autoreferencia constante que existe en un espacio de formación de formadores es el elemento formativo más significativo. 

Hoy meses después veo "las señales dejadas en un camino, en una carretera" y confirmo la fuerza de una presencia como la de Hilda. Finalmente, sólo encuentro la necesidad de hacer una reverancia al mejor estilo oriental... Sensei... 



1 comentario:

  1. :D, me gusta (acá no esta la opción, jaja).

    Que rico lo que viviste, cada vez me lo imagino mejor. Menos mal que dentro de todo el sancocho te encontraste con una maestra como ella, que seguro su recuerdo siempre te hará luchar por ser mejor, en eso que nombras como el "ser" y no el "saber".

    Ella ya conoce la entrada?, tienes que compartírsela...

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