Qué diferente resultó ser mi cumpleaños y qué bien que así lo fue. Sí, creo que hace parte de madurar el hecho de determinar un sentido mayor para una fecha que normalmente está designada por felicitaciones y regalos. Me alegra trascender, aunque no estoy queriendo decir que no me guste recibir regalos. Regalar es algo muy complejo, porque es el escenario perfecto para pensar la alteridad y dimensionar en lugar del Otro en nosotros mismos. Para mi regalar es mirarme a mi mismo y cuestionarme por el lugar que le doy al Otro, si pienso en qué puedo regalar y no aparece alguna imagen mental... entonces sé que no me he esforzado por darle un lugar al Otro en mis acontecimientos. Entonces... saben me agrada el "yo" que encuentro en los demás!
Particularmente, hubo diversas conexiones: el esfuerzo de mi sangre por colgar una felicidad material... un "sobre todas las cosas" que reafirma mi lugar, mis promesas, mis sueños infantiles y la respetada eternidad de mi madre. Las creación de mis cifras, que en medio de apuros, tiempos medidos y quizás lugares habituales crearon una experiencia distinta, calmada pero llena de agradecimiento de mi parte... porque ahí estaban todos y porque su particularidad expuesta en mi es suficiente para sentirme lleno. Y sí, lo más complejo de la noche, la presencia de la dupla sentimental amor/odio... sí, siempre tan indefinible...
Conmemoro entonces el sonido de las botellas de cerveza y el de los traguitos coloridos de felicidad momentanea cuando se brinda. Conservo objetos con historias que marcan los ratos, que me llenan de buenas imágenes, que son pruebas de conexiones reales y me empeño en conseguir cada vez más, hasta volverme un baúl de instantes revividos en mi cabeza. Hay objetos complejos: sí, los tuyos... pero guardo la esperanza de que puede mirarlos como antes, con un aprecio y que los momentos que traigan a mi cabeza sean los de la tan anhelada sincronía que he buscado en mis días.
Cumplo ratos, mi cumpleaños es el día para revivir las mejores experiencias de mis últimos años, porque en estos en donde precisamente he formado la personalidad que permanecerá en lo que resta de vida. Para el futuro no quiero objetos por simplemente querer, los quiero para conservar la presencia de los mejores instantes de mi existencia, quiero que ellos adornen mis días y le confieran la fuerza con que yo siempre los pienso. Así no olvidaré y tendré la memoria de lo vivido, cercana y siempre con la posibilidad de ser revivida. Esta es mi manera de eternizar las experiencias, de volverme sujeto con marcas, con signos y con símbolos que comparto.
Dentro de mi mundo complicado creo haber encontrado un sentido particular para la palabra amor. No temo decirlo, hay muchas cosas y muchas personas que amo, porque todas ellas me hacen salir de mi mismo y luego volver para sentirme completo. Así, designó mi día, como el día de muchos, de la ambición sentimental familiar, de los reales y geniales amigos y de un sujeto en particular que aunque ciego puede ser mi unica excepción!
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