Vas descubriendo que mentirse así mismo es la constante de cada día. Una capacidad de crear tan ciega, tan descontextualizada o, mejor dicho, tan fijada a una sola sensación, restringida a un solo instante pero usada irresponsablemente para sentir el resto del mundo. Así palabras grandes, ordenes excelsos con frases incrustadas son el capricho de esas sensaciones o la estrategia que las sostiene. Ceguera entonces voluntaria y entrega absoluta al peor de mis sentidos: el tacto.
Puedes vivir y morir en tu propia mentira? Creo que sí, ya llevo varios años haciéndolo y inventando historias que hasta yo mismo logro creerlas con el tiempo.
De esta manera, retomo una práctica sostenida en otro espacio, a fin de indicarme algo que no sé qué viene siendo: "lo no olvidable" "para que se fije en el cuerpo", es como darle un cuerpo para no incurrir en el olvido:
1. Soy condicional
2. Preparación antes de cada palabra
3. No pedir cosas no concretas
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