jueves, 3 de mayo de 2012

De símbolos muertos, de historias siempre con sentido

Las respuestas a tantas preguntas comienzan a aparecer. Lo que intuía en su momento, fugaz momento, como una respuesta tiene ya un fundamento. Siempre supe que recobraría el mundo que empecé a construir con tan sólo dedicarme un momento a entrar en ese universo que provee a quien lo conoce de un edificador silencio. Aprender a callar es inherente al aprendizaje sobre lo diferente, en otras palabras, el lugar del Otro se visibiliza cuando logro detener mi actividad, cuando salgo de mi centro y me posiciono de otro modo, cuando me hago realmente ex-céntrico. 

A la vuelta de un caduco sentido se encuentran muchos otros que renuevan tu mundo, te alejan de lo contingente y de nuevo te lanzan a vivir de otro modo. Aprendí algo más: debo conocer el límite de cada nuevo sentido, de antemano claro, para recordarle a mi voluntad algo que ya sé pero que no se fija en el cuerpo... que los sentidos son provisionales.  Y la seguridad? combato lo indeterminado con la continua adaptación, con una vida anfibia, bifronte... no se puede ser más humano! 

Entonces el "mute" de muchos días y el final "rewind" me devuelven mi lugar... tarde mucho en conseguirlo y permití que me lo arrebataran en segundos. El  límite 2X1 lo rechazo, lo cifro en el mapa de mi cuerpo y mi cabeza pero no lo elimino, tan solo lo convierto en un museístico elemento vital: lo recorreré, lo observaré en  su anestésica existencia.

Dos palabras mueren en todo este proceso pero brota una expresión más acorde a lo que vivo... sonreía, pensaba y sentía demasiado cuando la leía: "Vivir un auténtico rostro a rostro"... gracias Mèlich.

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